LIDÓ RICO

(...) Muerte, éxtasis, culpabilidad, autolesión e incluso descomposición y laceración, empapan con quirurgica frialdad la densa conjución de metáforas, que activa el espacio expositivo. Emergiendo de las paredes a diversas alturas, figuras en hiper-expresiva contorsión, junto a segmentos de mobiliario o útiles diversos, parecen completar al otro lado del espejo, como si lo que percibiéramos fuera la textura interior de las epidermis y de las superficies, a modo de traje vuelto al revés (...). Ciertamente los visitantes estarían en una especie de espacio en negativo (...). De ahí que Lidò conforme una atmósfera de materialismo crítico, cercano al perceptor por sus terribles expresiones suspendidas en el instante, pero absolutamente ajeno por la inapresibilidad que sugieren las texturas y la característica protuberante de las figuras respecto al plano del muro.

Gloria Moure (Barcelona, agosto de 1999)

 

 
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